La situación ambiental en la Patagonia alcanzó niveles críticos luego de que los incendios forestales destruyeran una superficie histórica de bosque nativo y vegetación local.
La catástrofe ígnea que golpea al sur del país ha tomado dimensiones alarmantes, superando la capacidad de respuesta de las dotaciones locales. Según el último reporte oficial sobre el drama en Chubut, las llamas arrasaron 40 mil hectareas de terreno, afectando seriamente la biodiversidad de la zona andina y de meseta. Ante la magnitud del siniestro y el agotamiento de los recursos propios, se confirmó que brigadistas de Chile se suman a combatir el fuego de manera inmediata, cruzando la frontera con equipamiento especializado y personal con experiencia en terrenos cordilleranos. La cooperación internacional fue solicitada por el gobierno nacional para intentar frenar el avance de los focos que amenazan con llegar a zonas urbanas. El clima sigue siendo el principal enemigo, con ráfagas de viento intensas y una sequía que no da tregua en la región. Las columnas de humo son visibles desde cientos de kilómetros, afectando la calidad del aire en las provincias vecinas. Se han dispuesto nuevos centros logísticos para abastecer a los cientos de combatientes que trabajan en la primera línea. La prioridad absoluta de este operativo conjunto es proteger la vida de los pobladores rurales y evitar que el fuego alcance los ejemplares milenarios de alerces protegidos por la UNESCO.






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