Los vecinos de un barrio periférico denunciaron disparos y actos vandálicos durante el último adiós a una víctima de un hecho de sangre ocurrido recientemente.
Un clima de inseguridad y miedo se apoderó de las calles neuquinas tras los incidentes registrados en el marco de una ceremonia fúnebre. Se reportaron tiros al aire y una moto incendiada durante lo que las autoridades calificaron como la despedida tumbera a un joven asesinado en Neuquen pocos días atrás. El cortejo, integrado por una gran cantidad de personas en motocicleta, realizó maniobras peligrosas y detonaciones de armas de fuego en plena vía pública, desafiando la presencia de los patrulleros que intentaban custodiar el recorrido. Los vecinos debieron refugiarse en sus hogares ante la agresividad de los concurrentes, quienes utilizaron el fuego sobre un rodado menor como parte de un ritual de despedida cargado de violencia simbólica. La policía provincial debió intervenir con unidades de saturación para dispersar a los grupos más exaltados en las inmediaciones del cementerio municipal. La fiscalía de turno ha iniciado una investigación para identificar a los responsables de los disparos a través de los videos captados por los sistemas de vigilancia urbana. Este tipo de episodios genera una gran preocupación en la comunidad, que observa cómo las disputas entre bandas territoriales se trasladan incluso a los momentos de luto familiar. No se registraron heridos durante la gresca, pero los daños materiales en el asfalto y la cartelería pública son visibles en el sector oeste de la ciudad. Las autoridades han reforzado la vigilancia en el barrio donde residía la víctima ante el temor de posibles represalias armadas. Se espera que los peritajes balísticos en las vainas servidas halladas en el suelo permitan determinar el tipo de armas utilizadas durante el sepelio. La situación ha reabierto el debate sobre los protocolos de seguridad para acompañamientos fúnebres de personas vinculadas al delito.





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