Representantes de la industria yerbatera concurrieron esta semana al Parlamento para plantear sus diferencias sobre la orientación que debería tomar el sector. La visita permitió evidenciar las grietas que separan a productores y molineros respecto a la intervención del Estado.
Los cultivadores de yerba mate solicitaron un fortalecimiento del INYM, el instituto que tradicionalmente supervisó aspectos centrales del negocio. De acuerdo con estos actores, restaurar las competencias del organismo resultaría fundamental para estabilizar valores y resguardar las ganancias de quienes trabajan en el campo.
En contraposición, los molineros expusieron su preferencia por un modelo de menor intervención. Estos empresarios argumentan que una desregulación permitiría mayor dinamismo comercial, reducción de costos administrativos y oportunidades para diversificar productos y mercados.
El debate refleja las complejidades de una industria estratégica para el noreste argentino, particularmente para Misiones y Corrientes. Ambas provincias dependen significativamente de los ingresos que genera la cadena yerbatera, tanto en empleos directos como en la economía regional.
La presentación ante los legisladores incluyó exposiciones técnicas sobre cómo cada modelo de regulación impacta de manera distinta. Mientras productores enfatizan los riesgos de desprotección frente a fluctuaciones de precio, molineros advierten sobre las restricciones que genera una normativa muy estricta.
Los diputados que asistieron al encuentro reconocieron la complejidad de la situación y la necesidad de buscar soluciones equilibradas. Para avanzar, probablemente sea necesario establecer diálogos más profundos entre los sectores, con mediación estatal, que permitan identificar mecanismos que protejan tanto a productores como a empresarios del procesamiento, garantizando la viabilidad de todo el eslabonamiento.
Imagen: Sohag Islam / Unsplash – Con informacion de Clarín Rural





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