Cuando las lluvias excesivas transforman los campos en espejos de agua, los productores ganaderos deben enfrentar un escenario complejo donde la nutrición, la logística y la sanidad animal convergen como aspectos igualmente críticos para la supervivencia del negocio.

La sanidad constituye uno de los pilares fundamentales de esta triada. Durante los períodos de inundación, el rodeo se expone a una serie de riesgos sanitarios que pueden comprometer su viabilidad económica y productiva. Las condiciones de humedad extrema, el estrés prolongado y el confinamiento forzado crean un ambiente propicio para que enfermedades se propaguen de manera acelerada.

Los veterinarios y técnicos especializados insisten en la importancia de implementar medidas preventivas robustas desde el inicio de la crisis climática. Esto incluye mantener un monitoreo constante de la condición física de los animales, controlar el acceso a agua en condiciones higiénicas y administrar tratamientos preventivos cuando sea necesario.

La articulación entre los tres pilares es ineludible. No es posible pensar la sanidad de forma aislada: debe coordinar con la provisión adecuada de alimento, que refuerza las defensas del ganado, y con la logística, que asegura espacios seguros donde concentrar el rodeo lejos de las zonas más anegadas.

La experiencia de productores que han atravesado estas crisis muestra que quienes logran integrar estas medidas de forma coordinada minimizan pérdidas significativas. La planificación previa, el acceso a asesoramiento especializado y la disponibilidad de recursos veterinarios de emergencia son factores que marcan la diferencia entre una crisis manejable y un desastre productivo.

Imagen: Man Fong Wong / Pexels – Con informacion de Clarín Rural

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