El riesgo país alcanzó nuevas cotas de preocupación esta semana al superar ampliamente los 440 puntos, acumulando así su mayor movimiento alcista en los últimos tres meses. El repunte está asociado a un cóctel de factores que combinan turbulencias externas con debilidades macroeconómicas internas.

En el escenario internacional, dos variables dominaron la dinámica de mercado. Primero, la suba de los precios del petróleo generó volatilidad en los mercados globales. Segundo, Wall Street mostró un desempeño decepcionante, alejando a los inversionistas de activos de mayor riesgo y provocando una huida hacia activos más seguros.

Argentina, como economía emergente, sufre especialmente este tipo de retracciones del apetito por riesgo global. El resultado es una demanda creciente de mayor prima de rentabilidad para que los inversores internacionales sigan financiando la deuda soberana.

Localmente, la economía no proporciona contrapesos que tranquilicen a los mercados. El consumo privado continúa contraído, sin mostrar síntomas de recuperación. Además, los indicadores adelantados de actividad económica mantienen un tono deprimido, sugiriendo que la debilidad se prolongará en el corto plazo.

La convergencia de estos elementos genera un escenario complejo donde las señales de riesgo se multiplican. El salto a 440 puntos no es un número aislado, sino la expresión cuantificada de la desconfianza internacional en la trayectoria económica argentina.

Imagen: Bozhin Karaivanov / Unsplash – Con informacion de Ámbito

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